La lucha por la eliminación de las huellas dactilares de la escena del crimen se da entre el criminal, que intenta desaparecer los rastros del crimen y la policía o grupo técnico encargado de la investigación que constantemente investiga para buscar formas más idóneas de reconocimieburglaryisrael2nto de huellas dactilares aún cuando estas intenten eliminar, borrarse o falsificarse. Esta lucha la va ganando la policía científica.

Los criminales se han servido de diferentes técnicas para alterar la escena del crimen. Una de ellas fue tratar de borrar las huellas dactilares de la escena del crimen, limpiando el lugar donde este había ocurrido. Usar guantes para no dejar huellas o falsificar las impresiones que se dejaban en los objetos. En los tres casos el criminal no logra su objetivo de evitar que la policía científica obtenga las huellas dactilares del criminal.

En el caso del borrado de las huellas en la escena del crimen, el criminal únicamente puede llegar a borrar las que resultan más visibles, pero las huellas van imprimiéndose incluso sin que éste se percate, por lo que las huellas que no son visibles quedarán en la escena.

En el caso de utilización de guantes, estos no son utilizados durante todo el momento de la realización del crimen, ya que el criminal tiene la tendencia de quitárselos en algún momento para poder manipular más fácilmente algo, y en ese momento deja las huellas que busca la policía científica. También hay guantes que permiten el paso de rastros de huellas dactilares permitiendo reconstruir la forma de la huella.

Cuando el criminal intenta desviar la atención de los investigadores o involucrar a otras personas en el crimen, intentan falsificar huellas dactilares dejándolas en la escena del crimen. Esto también es infructuoso porque es muy difícil reproducir con exactitud la totalidad de las características de las huellas dactilares, por lo que los investigadores pueden fácilmente reconocer cuándo una huella fue dejada de manera natural y cuándo no.